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Diario Okey
🌤️ 18°C Parcialmente nublado San Pedro, Misiones

“Ahora van a decir que todo es culpa de la lluvia…”

Ya los conozco a ustedes, chimbengüencha.

“Ahora van a decir que todo es culpa de la lluvia…”

Después de varios días de lluvias intensas en Misiones, los caminos terrados y las picadas de las colonias vuelven a quedar en el centro de la escena. Barro, pozos, vehículos encajados y vecinos que no pueden circular con normalidad. En Pozo Azul, hasta un móvil policial quedó atrapado. En Peñalito Sur también hay reclamos. Y en San Pedro, aunque no se haya viralizado una situación puntual, el problema tampoco nos resulta ajeno.

 

Y sí, seguramente vamos a escuchar que todo es culpa de la lluvia. Y es cierto que tanta agua deteriora los caminos, arrastra material y complica la circulación. Negarlo sería absurdo. Pero hay una pregunta que merece hacerse: ¿la lluvia explica todo o también hay cosas que no se hicieron antes de que lloviera?

 

Porque si hace más de un año que una máquina no pasa por una picada, el problema no empezó con la última tormenta. Si hay caminos que acumulan pozos, desagües que no funcionan y sectores que cada vez que llueve quedan prácticamente aislados, entonces hay algo más que una cuestión climática.

 

Hay planificación, mantenimiento, ejecución de obras y presupuesto. Y administrar también significa organizar los recursos para atender las necesidades de la comunidad.

 

Si la plata no alcanza, habrá que demostrarlo con números: cuánto hay, cuánto se gasta, qué trabajos se hicieron y qué falta hacer. Y si la situación es crítica, habrá que evaluar las herramientas disponibles, incluida una eventual emergencia vial, para acelerar las soluciones que correspondan. Lo que no puede pasar es que la explicación termine siempre en que llovió demasiado.

 

Porque un camino de colonia no es solamente tierra y barro. Es la posibilidad de llegar al pueblo, ir al médico, llevar a los chicos a la escuela, trasladar a una persona en una emergencia o sacar la producción.

 

También conocemos la otra discusión: los camiones cargados que rompen los caminos, los productores que necesitan trabajar, los vecinos que reclaman y los municipios que deben reparar. ¿Quién rompe? ¿Quién arregla? ¿Quién cuida? ¿Quién se hace cargo? Esas cuestiones deben abordarse, pero no pueden convertirse en una pelea interminable que deje a todos discutiendo mientras los caminos siguen deteriorándose.

 

La cuestión de fondo es qué mantenimiento se hace durante el año, qué planificación existe y cómo se utilizan los recursos disponibles. Porque esperar a que el camino se vuelva intransitable para recién entonces pensar en repararlo también tiene un costo: el que pagan los vecinos con su tiempo, su trabajo, su producción y, en algunos casos, con dificultades para acceder a la salud.

 

La lluvia no se puede evitar. La falta de planificación, en cambio, merece explicaciones.

 

Así que sí, puede llover muchísimo y los caminos pueden deteriorarse. Pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿están así solamente por estas lluvias o ya venían mal desde mucho antes?

 

: ¿cuánto hace que no pasa una máquina por tu colonia?