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LAS CUENTAS DE SAN PEDRO: ROJO DE $331 MILLONES, OBRAS POR $1.245 MILLONES Y SUPERÁVIT CORRIENTE

Hay un número del Balance General del Ejercicio 2025 de la Municipalidad de San Pedro que, por su magnitud, obliga a detenerse: $1.245.668.501,70 registrados en obras públicas durante un solo año.

LAS CUENTAS DE SAN PEDRO: ROJO DE $331 MILLONES, OBRAS POR $1.245 MILLONES Y SUPERÁVIT CORRIENTE

Para dimensionar esa cifra, hay que bajarla de la escala de los millones a números más fáciles de imaginar. Distribuidos matemáticamente a lo largo de 2025, representan más de $103 millones por mes, unos $23,9 millones por semana, más de $3,4 millones por día y alrededor de $142.200 por hora.

 

Es importante aclararlo: estos valores son promedios matemáticos obtenidos de dividir el monto anual. No significa que la Municipalidad haya gastado exactamente esa cantidad cada mes, cada semana, cada día o cada hora. Sirven para dimensionar el volumen de recursos que aparece registrado bajo el concepto de obras públicas.

 

Y ese volumen lleva directamente a una pregunta que el propio balance no responde: ¿qué obras concretas explican esos $1.245 millones?

 

No se trata solamente de encontrar un número en una planilla. Una obra pública tiene una característica que la diferencia de buena parte de los restantes gastos municipales: puede verse. Un cordón cuneta está en una calle. Un empedrado puede recorrerse. Una plaza puede ubicarse. Un edificio puede identificarse. Una obra de infraestructura puede señalarse en un barrio, una colonia o un paraje.

 

Por eso, detrás de los $1.245 millones debería existir una trazabilidad concreta: qué obras se hicieron, dónde, cuánto costó cada una, quién las ejecutó, qué empresas o contratistas participaron, qué expediente corresponde a cada trabajo, qué procedimiento de contratación se utilizó, cuáles fueron las certificaciones y de dónde provinieron los recursos.

 

El balance permite conocer el monto global registrado, pero no alcanza por sí solo para responder todas esas preguntas. Y eso no implica afirmar que las obras no existan ni que haya una irregularidad. Significa algo mucho más sencillo: el número contable necesita poder vincularse con obras concretas y verificables en el territorio.

 

El dato adquiere todavía mayor dimensión cuando se lo compara con el conjunto de los gastos municipales. Durante 2025, la Municipalidad registró $4.598.786.389,79 de ingresos totales y $4.929.945.267,11 de gastos ejecutados. Los $1.245.668.501,70 destinados a obras públicas representan aproximadamente el 25,3% de todo el gasto ejecutado durante el ejercicio.

 

Dentro de las inversiones de capital, el municipio registró $1.298.598.467,13. De ese total, $1.245.668.501,70 correspondieron a obras públicas y $52.929.965,43 a bienes de capital. Es decir, las obras concentraron casi el 96% de las inversiones de capital informadas en el ejercicio.

 

Para completar el panorama, el presupuesto de ingresos previsto para 2025 era de $5.380.700.000, mientras que los ingresos efectivamente registrados alcanzaron los $4.598.786.389,79, aproximadamente el 85,5% de lo presupuestado.

 

En los recursos corrientes, el municipio registró $4.503.188.755,04, frente a $3.631.346.799,98 de gastos corrientes. Esa diferencia dejó un resultado corriente positivo de $871.841.955,06.

 

Entre los principales ingresos aparecen $2.984.685.492,78 de coparticipación ordinaria de impuestos nacionales y provinciales y otros $443.980.242 de coparticipación extraordinaria o de emergencia.

 

También figuran $732.894.480,71 en derechos y tasas municipales, $129.455.526,85 en otros ingresos de jurisdicción municipal y $212.173.012,70 correspondientes a la participación provincial en el impuesto automotor.

 

En cuanto a la Tasa General de Inmuebles, el balance registra $282.588.991,41 de recaudación, frente a un monto presupuestado de $305,5 millones, equivalente aproximadamente al 92,5% de lo previsto.

 

Por el lado de los recursos de capital, aparecen $94.641.634,75 provenientes de convenios y otros conceptos, frente a las inversiones de capital por $1.298.598.467,13 mencionadas anteriormente.

 

La combinación de todos esos movimientos explica una de las particularidades más importantes del balance: el municipio tuvo un resultado corriente positivo de $871.841.955,06, pero terminó el ejercicio con un resultado financiero negativo de aproximadamente $331.533.171,20.

 

Es decir, el llamado “rojo” del ejercicio no debe confundirse con un déficit de funcionamiento corriente. El resultado corriente fue positivo. El resultado financiero final, en cambio, fue negativo una vez incorporado el conjunto de los movimientos, entre ellos las inversiones de capital.

 

El balance también registra una deuda flotante de $122.502.820,33, integrada por $109.065.387,39 correspondientes a residuos pasivos y fondos afectados y $13.437.432,94 correspondientes a cuentas de terceros.

 

Todo esto forma parte de una misma fotografía contable: ingresos por casi $4.600 millones, gastos ejecutados por casi $4.930 millones, un resultado corriente positivo de casi $872 millones, inversiones de capital por casi $1.299 millones y un resultado financiero final negativo de unos $331,5 millones.

 

Pero este primer informe no pretende agotar el Balance 2025. Sería imposible y, además, poco útil convertir una sola nota en una auditoría de cada renglón. La idea es establecer primero qué dicen las cuentas generales del municipio y cuáles son los números que, por su magnitud, merecen ser mirados con mayor atención.

 

Y entre ellos, los $1.245.668.501,70 de obras públicas tienen una particularidad: no deberían quedar solamente en un número escrito en un balance.

 

Si durante 2025 se registraron más de $1.245 millones en obras, ese monto debería poder traducirse en trabajos concretos, ubicables y comprobables. Calles, empedrados, cordones cuneta, plazas, edificios, infraestructura o cualquier otra obra que forme parte de ese total.

 

La contabilidad dice cuánto se registró. El territorio puede mostrar qué se hizo.

 

Y ese será el próximo paso: tomar ese número general y empezar a buscar las obras concretas que lo componen, una por una, con ubicación, monto, expediente, contratación y documentación que permita relacionar el dinero que figura en el balance con la obra que cualquier vecino pueda ver y reconocer.