ÚLTIMO MOMENTO 02/11/2026 | 22:09 hs
Diario Okey
🌤️ 18°C Parcialmente nublado San Pedro, Misiones

Ivo: el candidato que todavía no se lanzó, pero que ya empezó a mover la política de San Pedro

Hay momentos en la política en los que los movimientos empiezan antes de que aparezcan oficialmente las candidaturas. Empiezan cuando determinados nombres comienzan a ocupar espacio

Ivo: el candidato que todavía no se lanzó, pero que ya empezó a mover la política de San Pedro

Empiezan cuando determinados nombres comienzan a ocupar espacio en la conversación y cuando la sociedad empieza a hacerse preguntas que todavía no tienen una respuesta formal. Creo que San Pedro está atravesando uno de esos momentos.

 

La situación de Miguel Dos Santos forma parte de este nuevo escenario. Su eventual candidatura está atravesada por una discusión vinculada con las disposiciones de la Carta Orgánica y con su interpretación, una cuestión que deberá resolver la autoridad electoral correspondiente. Pero hay algo que, desde mi mirada, merece quedar claro: la eventual candidatura de Ivo Pérez no estaría necesariamente sujeta a lo que ocurra con Dos Santos. Sea candidato o no lo sea, esa circunstancia no afectaría la decisión que eventualmente pudiera tomar Ivo. Son dos caminos diferentes.

 

Por eso, reducir esta aparición a la posibilidad de que alguien deje un lugar sería interpretar mal lo que está ocurriendo. El fenómeno empezó antes y de una manera particularmente interesante: el nombre comenzó a instalarse naturalmente.

 

No fue necesario un lanzamiento, una lista ni una campaña para que empezara a aparecer una pregunta en los barrios, en las conversaciones entre mates, en los almacenes, entre vecinos: “¿Y si Ivo se candidata?”. Primero como una posibilidad, después como una pregunta que empezó a repetirse. Y cuando una pregunta de ese tipo aparece antes de que exista una candidatura formal, la política tiene que prestar atención.

 

Porque esta vez no estamos hablando solamente de una estructura política que busca instalar un candidato. Hay una conversación previa, mucho más cotidiana, que empezó a poner ese nombre sobre la mesa. Y ahí está, para mí, una de las claves de este momento.

 

No se trata simplemente de alguien que podría ocupar el lugar que otro deje. Si fuera solamente un reemplazo, estaríamos hablando de una sucesión. Pero lo que empieza a discutirse plantea otra posibilidad: un recorrido propio, una identidad propia y una eventual manera propia de entrar en la política de San Pedro.

 

Y ese recorrido no empieza ahora. Antes de la política hubo deporte y competencia: en 2019 consiguió el campeonato provincial de la Clase N6 en el rally. Después hubo actividad productiva y proyectos familiares, entre ellos el secadero y el desarrollo de la yerba mate Herencia, con crecimiento y generación de empleo para hombres, mujeres y jóvenes de San Pedro. Después llegó DAPSA, con una estación de servicio de importantes dimensiones para la ciudad y nuevas fuentes de trabajo.

 

Todo eso forma parte de una trayectoria que ayuda a entender por qué existe expectativa alrededor de una eventual candidatura. Pero la política introduce otra dimensión. Gobernar una comunidad exige interpretar necesidades, formar equipos, establecer prioridades, administrar recursos, delegar, decidir y hacerse responsable de las consecuencias.

 

Ahí estaría el verdadero desafío: no solamente en demostrar de dónde viene, porque eso ya forma parte de su historia, sino en mostrar qué podría construir a partir de ella si finalmente decidiera asumir una responsabilidad política.

 

Y ahí aparece otra cuestión central: cuánto de lo que viene sería realmente propio. Una estructura política puede acompañar, organizar, aportar territorio y ofrecer una herramienta electoral. Pero no puede construir por sí sola la identidad de quien eventualmente decida asumir una candidatura.

 

Por eso, la pregunta no es solamente qué espacio político podría acompañarlo. La pregunta es qué lugar ocuparía dentro de ese espacio. Porque una cosa es incorporarse a una estructura y otra muy distinta es utilizarla como herramienta para desarrollar una construcción política propia.

 

También aparece en escena el espacio de Hugo Passalacqua, con conversaciones y una construcción cuyos detalles todavía no están definidos. No corresponde presentar como cerrado aquello que aún está en discusión, pero tampoco ignorar que ese espacio aparece entre los sectores que miran con atención este escenario.

 

Todo esto no puede explicarse solamente desde una estructura partidaria. La conversación ya estaba instalada antes. Y ahí aparece algo que, para mí, es más profundo que una candidatura, San Pedro está atravesando una nueva etapa política.

 

Los pueblos tienen ciclos. Los liderazgos también. Quienes hicieron su recorrido político tienen derecho a defender su historia, sus ideas y aquello que consideran que hicieron bien. Pero también existe una responsabilidad política que, en algún momento, todos los dirigentes deben asumir, saber cuándo abrirse del camino.

 

Abrirse del camino no significa desaparecer, negar lo construido ni desconocer una historia. Significa entender que los lugares de conducción no pueden pertenecer eternamente a las mismas personas y que otros también pueden aspirar a ocupar los primeros lugares. Eso no es borrar el pasado. Es aceptar que la política también tiene tiempos.

 

Y quizás eso sea lo que empieza a discutirse ahora. No si todo lo anterior estuvo mal, ni si hay que tirar abajo lo que otros construyeron, sino si San Pedro está dispuesto a que aparezcan nuevos nombres y nuevas personas dispuestas a asumir responsabilidades. Como decía Jauretche: “No se lamenten los viejos de que los recién venidos ocupen los primeros puestos de la fila, porque siempre es así, se gana con los nuevos.”

 

Y ahí vuelve la pregunta que atraviesa toda esta historia: ¿decidirá finalmente involucrarse en la competencia electoral o mantendrá su rol en el ámbito privado?

 

Por ahora, esa respuesta sigue abierta. Pero el nombre ya está en la conversación, y cuando un nombre empieza a circular de esa manera, la política difícilmente pueda hacer de cuenta que no lo escucha.

 

 

“¿Y si Ivo se candidata?”

 

Esa pregunta ya empezó a mover la política de San Pedro.

 

 

 

Editorial de Marcelo Núñez