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SAN PEDRO 2027: SE TERMINA LA ERA DOS SANTOS, ¿PERO SE TERMINA SU VOTO?

Miguel Dos Santos llegó a la Intendencia de San Pedro en 2011. En 2027 no podrá buscar un quinto mandato consecutivo. La Carta Orgánica establece el límite y, de esta manera, el municipio tendrá alternancia obligada en la Intendencia.

SAN PEDRO 2027: SE TERMINA LA ERA DOS SANTOS, ¿PERO SE TERMINA SU VOTO?

Después de 16 años, la pregunta ya no es si Dos Santos seguirá siendo candidato. La pregunta es otra: ¿cuánto del voto que lo acompañó durante estos años pertenece a Dos Santos y cuánto a la estructura política que lo sostuvo?

 

Porque una cosa es ganar cuatro elecciones y otra, bastante diferente, transferir ese capital electoral a otro candidato.

 

DIECISÉIS AÑOS EN EL PODER

 

Dos Santos fue elegido intendente en 2011 y consiguió cuatro mandatos consecutivos. En 2019, por ejemplo, obtuvo 6.916 votos, el 47,9%, mientras que Juan Carlos Ferreyra alcanzó 3.471. El tercer candidato más votado dentro de aquella elección municipal obtuvo 814 votos.

 

En 2023 volvió a imponerse y consiguió su cuarto mandato. Los resultados difundidos entonces registraron 4.485 votos para Dos Santos, mientras que Juan Carlos Ferreyra obtuvo 3.092 y César Camargo Sozio 2.406. En el total por espacio, el Frente Renovador sumó 11.678 votos.

 

Los números muestran algo concreto: Dos Santos tuvo peso electoral propio durante años y consiguió sostenerse en el poder durante cuatro elecciones.

 

Lo que no dicen, por sí solos, es por qué.

 

Y ahí empieza la discusión.

 

¿QUÉ VOTÓ SAN PEDRO?

 

Un intendente puede ganar porque los vecinos valoran su gestión. También puede hacerlo por identificación política, por estructura territorial, por cercanía, por conocimiento personal o porque no aparece una alternativa que genere suficiente confianza.

 

Pueden ser todas esas cosas al mismo tiempo.

 

En un municipio como San Pedro, la política también tiene una dimensión personal. El vecino conoce al intendente, sabe cómo habla, dónde encontrarlo y qué puede esperar de él. Después de 16 años, esa familiaridad también forma parte del capital político.

 

Eso no significa que todos los votos hayan tenido ese origen. No hay una estadística que permita afirmarlo.

 

Pero sí permite formular una hipótesis: una parte del respaldo electoral puede estar vinculada directamente con la persona y otra con la estructura que lo acompañó.

 

2027 será la primera elección municipal que permita observar qué ocurre cuando una de esas dos piezas desaparece de la boleta.

 

¿Y LA GESTIÓN?

 

Dieciséis años también obligan a mirar la gestión.

 

San Pedro tuvo obras, programas y proyectos realizados con participación de distintos niveles del Estado. Sería incorrecto presentar estos años como si no hubiera habido inversión ni avances.

 

Pero también sería demasiado sencillo explicar todo lo pendiente por la falta de recursos o por las competencias de otros gobiernos.

 

Caminos rurales, vivienda, infraestructura urbana, servicios, mantenimiento de maquinaria, desarrollo productivo, deporte y cultura fueron y siguen siendo parte de las discusiones de la comunidad.

 

En 2025, por ejemplo, desde el Concejo Deliberante se planteaban como prioridades la planificación urbana, nuevas obras de cordón cuneta y empedrado y proyectos para mejorar el acceso al agua en sectores periurbanos y colonias.

 

Eso muestra que, aun después de tantos años, hay demandas que continúan sobre la mesa.

 

La discusión, entonces, no debería reducirse a “hizo” o “no hizo”.

 

La pregunta más concreta es qué transformaciones consiguió consolidar el municipio durante estos 16 años y qué problemas siguen esperando una respuesta.

 

Y para discutirlo seriamente hacen falta datos: presupuesto, obras ejecutadas, viviendas, mantenimiento de caminos, compras y bajas de maquinaria, contrataciones y evolución de los servicios municipales.

 

2025: UNA PRIMERA SEÑAL

 

Las elecciones legislativas de 2025 dejaron una fotografía interesante, aunque no permiten sacar conclusiones apresuradas.

 

Dos Santos no fue candidato. En San Pedro se renovaron tres bancas del Concejo Deliberante y el resultado fue más fragmentado.

 

Según los datos oficiales del Tribunal Electoral, el Agrario y Social obtuvo 2.607 votos para concejales, el Frente Renovador 2.854 y La Libertad Avanza 1.395.

 

El resultado final permitió que ingresaran dos concejales por el Frente Renovador y uno por el PAyS.

 

¿Eso significa que el voto de Dos Santos desapareció?

 

No.

 

Tampoco permite afirmar que esos votos fueron transferidos automáticamente a otros dirigentes.

 

Era otra elección, con otros candidatos y otro escenario.

 

Pero hay un dato que sí merece atención: cuando Dos Santos no estuvo en la boleta, la estructura política local tuvo que disputar el voto en un escenario más abierto y fragmentado.

 

Para 2027, esa observación adquiere mucho más peso.

 

EL DESAFÍO DEL SUCESOR

 

Dos Santos no podrá competir por otro mandato consecutivo. Por lo tanto, la discusión política de San Pedro ya no pasa por quién puede derrotarlo.

 

Pasa por quién puede ocupar el espacio que deja.

 

Y ahí aparece el verdadero problema de la sucesión.

 

Un candidato puede recibir el respaldo de una estructura política, de dirigentes y de militantes. Pero no necesariamente recibe automáticamente la relación personal que el intendente construyó durante 16 años.

 

Puede heredarse una organización.

 

No necesariamente se hereda el vínculo.

 

Por eso 2027 puede convertirse en una especie de prueba para medir dónde estaba realmente el capital electoral de Dos Santos.

 

Si un candidato de su mismo espacio logra conservar una parte importante de ese respaldo, habrá que mirar cuánto pesa la estructura y cuánto la continuidad política.

 

Si el voto se dispersa, aparecerá otra hipótesis: que una parte importante de ese capital estaba asociada directamente al intendente.

 

Y si aparece una figura nueva capaz de reunir a ese electorado, habrá que analizar qué logró construir esa persona para ocupar el lugar que deja Dos Santos.

 

No se trata de anticipar cuál de esos escenarios ocurrirá.

 

Se trata de saber qué va a medir la próxima elección.

 

SAN PEDRO SIN DOS SANTOS EN LA BOLETA

 

Durante 16 años, una pregunta atravesó las elecciones municipales de San Pedro: ¿quién podía ganarle a Dos Santos?

 

En 2027 esa pregunta desaparece.

 

La pregunta será otra:

 

¿quién puede ganar sin Dos Santos?

 

Y detrás de esa pregunta aparece una discusión todavía más profunda.

 

¿El voto era por el intendente?

¿Era por la estructura política?

¿Era por una identidad construida durante años?

¿Era por la cercanía?

¿Era por continuidad?

¿O era una combinación de todo eso?

 

No hay que responderla antes de tiempo.

 

Habrá que mirar los votos.

 

Porque Dos Santos no se retira de la política municipal después de perder una elección. Sale de la boleta porque las reglas de San Pedro ya no le permiten buscar otro mandato consecutivo.

 

Eso hace que 2027 sea diferente.

 

Por primera vez en 16 años, los sampedrinos tendrán que elegir intendente sin Miguel Dos Santos como candidato.

 

Y entonces se verá algo que ninguna encuesta puede responder por adelantado:

 

si termina solamente la era Dos Santos o si también termina con él una parte del voto que durante 16 años llevó su nombre.