Qué significa la apertura de las compuertas, cuáles son las zonas que deben prestar atención y por qué la situación no debe confundirse con un riesgo de colapso de la represa.
La apertura de las compuertas de la Central Hidroeléctrica Yacyretá volvió a poner sobre la mesa una pregunta que preocupa a muchos vecinos: ¿qué puede pasar si sigue lloviendo y continúa llegando más agua al río Paraná?
La inquietud tiene una explicación. No se trata solamente de una represa que libera agua, sino de un fenómeno que involucra a una extensa cuenca, las precipitaciones registradas en distintos puntos y las descargas de otras centrales hidroeléctricas ubicadas aguas arriba.
Para entender lo que está pasando y evitar conclusiones apresuradas, es importante separar los datos confirmados de los escenarios que todavía dependen de cómo evolucione el tiempo.
¿Por qué Yacyretá abrió las compuertas?
La Entidad Binacional Yacyretá informó este lunes 12 de octubre que abrió las compuertas del vertedero principal para atenuar los efectos del incremento de las descargas provenientes de centrales ubicadas aguas arriba y de las precipitaciones registradas en gran parte de la cuenca.
Según explicó el ingeniero Ronnie Ayala, jefe del Departamento Técnico de la margen derecha, el caudal que llegaba a la central rondaba los 28.000 metros cúbicos por segundo.
El funcionario señaló que las lluvias en la cuenca del río Iguazú, que aporta agua directamente al embalse, superaron cinco veces la cantidad pronosticada. El aporte de esa cuenca pasó de unos 1.500 a 9.000 metros cúbicos por segundo, a lo que se sumaron aproximadamente 19.000 metros cúbicos por segundo provenientes de Itaipú.
Para dimensionar ese volumen, 28.000 metros cúbicos por segundo equivalen a unos 28 millones de litros de agua que llegan cada segundo.
La apertura del vertedero es una maniobra operativa para gestionar ese volumen. No significa, por sí misma, que la represa esté fallando ni que se encuentre al borde de un colapso.
¿Qué pasa si mañana vuelve a llover con la misma intensidad?
Esta es una de las principales cuestiones que deben seguirse durante los próximos días.
El agua que cae sobre una cuenca alimenta arroyos y ríos, y continúa desplazándose incluso después de que deja de llover. Cuando coinciden precipitaciones importantes con grandes descargas de las centrales aguas arriba, los aportes pueden acumularse y sostener o incrementar el caudal que llega a Yacyretá.
En su alerta hidrológica del 12 de octubre, la EBY estimó un ingreso de unos 26.300 metros cúbicos por segundo para esa jornada y proyectó valores de entre 29.000 y 32.000 metros cúbicos por segundo para los días siguientes.
Además, el organismo señaló que se esperaban nuevas precipitaciones entre el lunes 12 y el miércoles 14 de octubre, con acumulados de entre 20 y 60 milímetros en buena parte de la cuenca y valores localizados que podrían alcanzar los 130 milímetros en el escenario más lluvioso.
Si esas lluvias se concretan, podrían aumentar los aportes de agua y prolongar la crecida. Sin embargo, no se puede establecer de antemano cuánto subirá el río en cada localidad: eso dependerá de dónde y cuánto llueva, de la evolución de las demás cuencas y de las condiciones de operación de las centrales hidroeléctricas.
¿Las compuertas alcanzan para manejar toda esa agua?
La apertura de los vertederos forma parte de la operación de la central ante el incremento de los caudales. La energía hidroeléctrica se genera aprovechando el paso del agua por las turbinas, mientras que las estructuras de descarga permiten evacuar excedentes de acuerdo con las condiciones operativas.
Cuando el caudal que llega supera el volumen que puede aprovecharse mediante la generación, el agua excedente debe gestionarse a través de las estructuras previstas para esa función.
Por eso, no alcanza con observar que las compuertas están abiertas para concluir que la represa está desbordada o que sus instalaciones son insuficientes. Para evaluar la situación operativa real hacen falta datos técnicos actualizados sobre los niveles del embalse, los ingresos, las descargas y la capacidad disponible.
La información publicada por la EBY no anuncia una falla estructural ni una amenaza de rotura de la represa. El problema que sí está identificado es el aumento de los caudales y sus posibles consecuencias aguas abajo.
¿Existe peligro de que Yacyretá colapse?
Es una de las preguntas que pueden surgir ante imágenes de las compuertas abiertas y grandes volúmenes de agua en movimiento. Pero es fundamental no confundir situaciones diferentes.
Una crecida del Paraná puede provocar inundaciones en sectores ribereños, afectar caminos, complicar la navegación y obligar a trasladar familias. Una falla estructural de la represa sería un escenario completamente distinto y de consecuencias potencialmente mucho más graves.
La apertura de las compuertas no constituye, por sí misma, una señal de que ese segundo escenario esté ocurriendo. En la información oficial consultada no se anuncia una alerta por rotura o colapso de Yacyretá.
Esto no significa que deban ignorarse los riesgos, sino que las conclusiones tienen que basarse en información técnica y advertencias oficiales, no en suposiciones.
¿Qué zonas pueden verse afectadas?
Las consecuencias de una crecida dependen de la ubicación y de la altura que alcance el agua. Las áreas ribereñas bajas son especialmente sensibles, al igual que las islas, los puertos, los accesos costeros y las viviendas próximas al río.
En su informe del 12 de octubre, la EBY indicó que en Puerto Ituzaingó, Corrientes, el nivel del Paraná había llegado a los tres metros a las 10 de la mañana. El nivel de alerta para ese puerto está fijado en 3,50 metros, y el pronóstico para los días siguientes contemplaba valores de entre 3,60 y 4,20 metros.
En Puerto Ayolas, Paraguay, el organismo proyectó niveles de entre 5,10 y 5,60 metros para los días siguientes. Allí, el umbral de alerta es de 4,20 metros y la referencia de inundabilidad urbana se ubica en 4,50 metros.
Estos valores corresponden a las previsiones publicadas por la EBY en esa fecha; no deben interpretarse como mediciones en tiempo real. Sí permiten entender por qué la situación requiere seguimiento y medidas preventivas en los sectores expuestos.
En Misiones también pueden producirse consecuencias vinculadas con la navegación y los pasos fronterizos. Este lunes se informó la suspensión preventiva de servicios de balsas y lanchas en Eldorado y otros puntos del norte provincial por las condiciones del Paraná.
San Pedro, por su parte, no está sobre el río Paraná, por lo que esta crecida no implica automáticamente un riesgo directo de inundación para el pueblo. Eso no elimina los riesgos derivados de lluvias intensas, como el aumento de los arroyos, los anegamientos y los cortes de caminos rurales, que deben evaluarse por separado.
¿Hay una alerta o una orden de evacuación?
La EBY publicó el 12 de octubre su Alerta Hidrológica N.º 04, bajo la categoría «ATENCIÓN», e informó sobre el ascenso del Paraná aguas abajo de la central.
Una alerta hidrológica sirve para advertir sobre la evolución del agua y permitir que la población y las autoridades se preparen. No equivale automáticamente a una orden general de evacuación ni significa que todas las localidades estén en peligro.
Las medidas concretas dependen de los niveles del río en cada lugar, de las previsiones y de las decisiones de los organismos competentes. En los sectores donde el agua amenaza viviendas o caminos, las autoridades pueden disponer restricciones, asistencia preventiva o evacuaciones.
Por eso, quienes viven cerca del Paraná deben seguir los avisos de la Prefectura Naval, Defensa Civil y los municipios, y evitar permanecer en sectores costeros expuestos si las condiciones empeoran.
Un escenario que merece atención, sin generar pánico
La propia EBY advirtió que los caudales afluentes se mantienen por encima de los valores promedio y que la evolución de los índices climáticos asociados al fenómeno de El Niño hace prever una probabilidad alta de eventos hidrológicos de aguas altas durante el trimestre octubre-diciembre de 2026.
Esto no permite afirmar que habrá inundaciones en todas las localidades ni anticipar la magnitud de una eventual crecida. Sí justifica mantener el monitoreo, informar con claridad y tomar medidas preventivas donde corresponda.
La situación debe seguirse de cerca porque los pronósticos pueden modificarse a medida que se conozcan nuevos datos de lluvias, caudales y niveles del río.
La pregunta no es solamente cuánta agua está llegando hoy a Yacyretá, sino cómo evolucionará ese volumen durante los próximos días y qué efectos tendrá aguas abajo.
Informarse, prestar atención a los avisos oficiales y no difundir escenarios de colapso sin evidencia son tres formas concretas de cuidar a la comunidad. La prevención necesita información precisa: ni minimizar una crecida que puede afectar a muchas familias ni convertir una maniobra operativa en una alarma sin fundamento.
Fuentes: Entidad Binacional Yacyretá, Alerta Hidrológica N.º 04, 12 de octubre de 2026, y comunicado sobre la apertura de las compuertas del vertedero principal.