En el último corte informado, Flávio Bolsonaro registra 47,21% de los votos válidos y Lula alcanza 44,95%, con el 99,60% de las mesas escrutadas.
La diferencia entre ambos es ahora de 2,26 puntos porcentuales, cuando al comienzo de la apuración, con el 47,26% de las secciones contabilizadas, alcanzaba los 8,57 puntos: Flávio tenía entonces 50,20% y Lula 41,63%. La evolución posterior mostró una reducción progresiva de esa distancia a medida que se incorporaban nuevos resultados.
Con el 64,81% de las mesas escrutadas, Flávio había descendido a 49,58%, mientras Lula avanzaba hasta 42,25%. En el corte del 84,96%, la diferencia se había reducido nuevamente: 48,47% para Bolsonaro frente a 43,49% para Lula. Más tarde, con el 97,01%, los registros mostraban 47,48% contra 44,66%.
El último dato disponible lleva esa brecha a 2,26 puntos, con apenas el 0,40% de las mesas todavía pendiente de contabilización. En términos de tendencia de la apuración, la diferencia se redujo 6,31 puntos porcentuales desde aquel primer corte del 47,26%.
Una primera vuelta que termina con una diferencia mucho menor
La reducción de la ventaja no modifica el hecho central de la elección: ninguno de los dos candidatos alcanzó el 50% de los votos válidos necesarios para evitar una segunda vuelta. La cobertura internacional ya confirmó que la elección presidencial brasileña se definirá en un balotaje entre Flávio Bolsonaro y Lula, previsto para el 25 de octubre.
Lo que sí deja la primera vuelta es una fotografía diferente de la que podía observarse durante las primeras horas del escrutinio. Flávio llegó a superar el 50% en algunos momentos de la apuración, pero ese porcentaje fue descendiendo a medida que ingresaban nuevas secciones, mientras Lula incrementaba su participación. Folha registró ese comportamiento durante el avance de la totalización.
La elección, por lo tanto, llega al balotaje con menos de tres puntos de diferencia entre los dos candidatos, aunque ese dato corresponde al resultado de la primera vuelta y no permite trasladar automáticamente esa distancia al escenario de octubre.
Ahora comienza otra elección: dos candidatos, una nueva campaña y un electorado que deberá definir entre las dos opciones que quedaron en carrera.
Brasil vuelve a las urnas el 25 de octubre.