Día Mundial de la Prevención del Suicidio: Misiones registró 129 muertes en 2024 y casi la mitad de las víctimas tenía menos de 30 años
Los datos del Ministerio de Salud Pública de Misiones muestran que 62 de las 129 personas que murieron por suicidio en 2024 tenían entre 10 y 29 años. Los varones representaron más del 80% de los casos. Mientras tanto, la red provincial registró miles de intervenciones por ideaciones e intentos de suicidio.
Este 10 de septiembre, en el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, los números permiten dimensionar una problemática que atraviesa a toda la sociedad y que en Misiones tiene un impacto particularmente significativo entre adolescentes y adultos jóvenes.
Durante 2024, Misiones registró 129 muertes por suicidio, de acuerdo con las estadísticas de mortalidad del Ministerio de Salud Pública provincial. La tasa fue de 9,81 casos cada 100.000 habitantes.
Aunque el indicador muestra una disminución respecto de los años anteriores —en 2022 se habían registrado 152 muertes y en 2023, 131—, el suicidio continúa representando una de las principales causas de muerte dentro del conjunto de las causas externas en la provincia.
Casi la mitad de las víctimas tenía menos de 30 años
Uno de los datos que más llama la atención en las estadísticas provinciales es la distribución por edades.
De las 129 personas fallecidas por suicidio durante 2024, 62 tenían entre 10 y 29 años. Esto significa que casi la mitad de las víctimas tenía menos de 30 años.
La franja de 25 a 29 años concentró 27 casos, siendo el grupo etario con mayor cantidad de muertes registradas.
También se contabilizaron 18 casos entre personas de 20 a 24 años y 14 entre adolescentes de 15 a 19 años.
En el grupo de 10 a 14 años se registraron tres muertes.
El dato obliga a mirar la problemática más allá de las estadísticas generales y prestar especial atención a las trayectorias de adolescentes y jóvenes, sus vínculos, los espacios de pertenencia y las posibilidades de acceso temprano a una red de ayuda.
Los varones concentran ocho de cada diez casos
La diferencia entre hombres y mujeres también es marcada.
De los 129 suicidios registrados en Misiones durante 2024, 105 correspondieron a varones y 24 a mujeres.
En términos porcentuales, los varones representaron aproximadamente el 81% de las muertes por suicidio.
La diferencia se mantiene cuando se observan los registros del año anterior: en 2023 se contabilizaron 103 muertes de varones y 28 de mujeres.
Estos datos forman parte de una característica que aparece de manera reiterada en las estadísticas de mortalidad por suicidio y que requiere ser abordada también desde la prevención y las dificultades que pueden existir para que los varones pidan ayuda frente a situaciones de sufrimiento emocional.
La curva provincial no está en ascenso, pero el problema continúa
Los números de los últimos años permiten hacer una precisión importante.
En Misiones, la cantidad de suicidios consumados no aumentó entre 2022 y 2024. Por el contrario, descendió:
- 2022: 152 muertes.
- 2023: 131 muertes.
- 2024: 129 muertes.
La tasa también bajó de 11,7 casos cada 100.000 habitantes en 2022 a 9,81 en 2024.
La disminución es un dato positivo, pero no significa que el problema haya dejado de ser grave. Las 129 muertes registradas en 2024 representan vidas perdidas y, además, un impacto social que excede ampliamente la cifra de fallecimientos.
El informe provincial calcula que los suicidios produjeron en 2024 4.953 años de vida potencialmente perdidos, con un promedio de aproximadamente 41 años por cada muerte.
Más de 2.700 intervenciones en el último año
La cantidad de suicidios consumados constituye solamente una parte del fenómeno.
La Comisión para el Abordaje Integral del Suicidio (CAIS) informó que durante el último año se registraron en Misiones más de 2.700 intervenciones vinculadas con ideaciones, intentos y suicidios consumados.
Según la información difundida por la comisión, más del 90% de las situaciones correspondieron a ideaciones e intentos.
El dato permite poner el foco en uno de los principales objetivos de la prevención: llegar antes de que una situación de crisis termine en una muerte.
Una persona que atraviesa una crisis puede no llegar a realizar un intento, pero igualmente necesitar ayuda. Del mismo modo, una persona que realizó un intento necesita continuar acompañada y acceder a la atención correspondiente.
Por eso, las intervenciones, las consultas y los pedidos de ayuda también forman parte de la fotografía del problema.
El 911 como puerta de entrada ante una emergencia
En Misiones, ante una situación de riesgo inmediato, el 911 articula una respuesta territorial.
El Centro Integral de Operaciones 911 cuenta con profesionales de psicología que brindan escucha, contención y orientación durante las 24 horas. Cuando una alerta requiere intervención presencial, los policías pueden actuar como primeros respondedores y coordinar posteriormente la participación de profesionales de salud mental y del sistema sanitario.
Una llamada puede surgir ante una crisis de angustia, una situación de descompensación emocional, un riesgo de autolesión o una familia que no encuentra herramientas para saber cómo actuar.
Por eso, ante una situación que implique un riesgo inmediato para la vida o la integridad de una persona, se debe llamar al 911.
Argentina: los suicidios duplican a los homicidios dolosos
La dimensión del problema también puede observarse a nivel nacional.
En 2024, Argentina registró 4.249 suicidios, mientras que se contabilizaron 1.803 víctimas de homicidios dolosos.
Esto significa que ese año hubo más del doble de suicidios que de víctimas de homicidios dolosos.
La comparación no pretende establecer una competencia entre tragedias ni relativizar ninguna muerte. El valor del dato está en mostrar una realidad que muchas veces permanece menos visible: una cantidad muy importante de muertes violentas en el país ocurre cuando una persona dirige la violencia contra sí misma.
La tasa nacional de suicidios fue de 9,8 cada 100.000 habitantes, frente a una tasa de 3,8 homicidios dolosos cada 100.000 habitantes.
Además, los suicidios superaron en 2024 a las muertes por siniestros viales, que fueron 3.539 según los registros oficiales citados en las estadísticas nacionales.
Hablar, escuchar y pedir ayuda
La prevención del suicidio no depende exclusivamente de los profesionales de salud mental.
Familiares, amigos, docentes, compañeros de trabajo, vecinos y referentes comunitarios pueden formar parte de una red de contención.
Cambios bruscos de comportamiento, aislamiento, expresiones persistentes de desesperanza, pérdida de interés por actividades habituales o manifestaciones relacionadas con la muerte pueden ser señales que ameriten prestar atención.
Una señal aislada no permite establecer un diagnóstico. Pero puede ser suficiente para acercarse, preguntar cómo está la persona y buscar orientación.
No hace falta tener la respuesta para acompañar.
A veces, la intervención más importante comienza con escuchar sin juzgar y tomar en serio aquello que alguien está atravesando.
Canales de asistencia
En Misiones, ante una emergencia o un riesgo inmediato, se encuentra disponible:
911 – Centro Integral de Operaciones
También funcionan los siguientes canales de Salud Mental:
WhatsApp de Salud Mental:
📱 +54 9 376 451-8800
Disponible las 24 horas.
Mesa de Ayuda de Salud Mental:
📱 +54 9 376 515-7000
📱 +54 9 376 515-7002
De 8 a 12 y de 14 a 18.
A nivel nacional:
Línea de Urgencia en Salud Mental:
📞 0800-999-0091
Disponible las 24 horas.
Los números hablan, pero detrás hay personas
El Día Mundial de la Prevención del Suicidio no debería ser solamente una fecha para recordar una estadística.
En Misiones, fueron 129 personas las que murieron por suicidio durante 2024. Casi la mitad tenía menos de 30 años. Más de ocho de cada diez eran varones.
Al mismo tiempo, miles de personas llegaron al sistema de asistencia por ideaciones o intentos.
La diferencia entre una crisis y una muerte muchas veces puede estar en algo tan concreto como que alguien advierta lo que está pasando, se acerque y pida ayuda a tiempo.
Hablar del suicidio no es hacer apología ni buscar impacto.
Es reconocer que existe, conocer sus dimensiones, derribar mitos y construir herramientas para prevenirlo.
Porque detrás de cada número hay una vida. Y cuando se llega a tiempo, la historia puede ser otra.