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La política discute de política, pero ¿qué está mirando la gente en Misiones?

Una investigación de Diario OK reúne esos datos y encuentra una pregunta que atraviesa el escenario: ¿existe una distancia cada vez mayor entre la agenda de la política y la agenda de la gente?

La política discute de política, pero ¿qué está mirando la gente en Misiones?

 Mientras la dirigencia misionera concentra buena parte de su conversación en internas, alianzas, candidaturas y movimientos de poder, distintos estudios muestran que la preocupación ciudadana está puesta principalmente en la economía familiar y los problemas de todos los días. Una investigación de Diario OK reúne esos datos y encuentra una pregunta que atraviesa el escenario: ¿existe una distancia cada vez mayor entre la agenda de la política y la agenda de la gente?

 

Bajada: La politóloga, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Misiones Milva Carlino advirtió que cuatro de cada diez misioneros directamente no siguen la discusión sobre una eventual pelea entre Hugo Passalacqua y Carlos Rovira. El dato no demuestra que la sociedad esté desinteresada de la política, pero sí obliga a mirar qué temas ocupan realmente su atención. En Posadas, otra medición encontró que el 90% de los consultados tenía a la economía entre sus preocupaciones, mientras apenas el 3% se concentraba exclusivamente en la llamada “rosca política”.

 

La discusión política puede ser enorme dentro de la política y, al mismo tiempo, tener una importancia mucho menor fuera de ella. Esa es una de las primeras conclusiones que aparece al mirar los datos disponibles sobre el humor social en Misiones.

 

En agosto, la politóloga Milva Carlino —licenciada en Ciencia Política, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Misiones y directora de la consultora Quórum— puso el foco precisamente sobre esa diferencia. Al analizar la supuesta pelea entre el gobernador Hugo Passalacqua y el conductor político de la Renovación, Carlos Rovira, señaló que cuatro de cada diez misioneros no sabían qué estaba sucediendo ni seguían esa discusión. Según explicó, se trata de un tema que tiene mucha mayor presencia dentro del denominado “círculo rojo”, entre dirigentes, periodistas y personas particularmente interesadas en la política.

 

El dato es relevante porque permite mirar la discusión desde otro lugar. No se trata de determinar en esta investigación si existe o no una ruptura entre Passalacqua y Rovira. Tampoco de establecer quién tiene razón dentro de esa disputa. La pregunta es cuánto de esa conversación llega efectivamente al ciudadano que no vive pendiente de los movimientos del poder provincial.

 

Y ahí aparece una diferencia que se repite en las mediciones disponibles: mientras la política habla de política, buena parte de la sociedad parece estar ocupada en otra cosa.

 

Los problemas económicos aparecen de manera persistente en las distintas investigaciones sobre humor social. A nivel nacional, estudios recientes hablan de una “crisis de lo cotidiano”, con preocupación por ingresos, precios, servicios y capacidad de sostener el nivel de vida. Pero en Misiones también aparecen señales en esa misma dirección, aunque con mediciones de distinto alcance y metodología.

 

Una investigación longitudinal realizada en Posadas por MRVT Consultora encontró que el 90% de los consultados tenía a la economía como parte de sus preocupaciones: el 57% estaba concentrado exclusivamente en la situación económica y otro 33% combinaba economía y política. Apenas el 3% ubicaba exclusivamente su atención en la “rosca política”.

 

La diferencia es importante. Porque decir que la gente está preocupada por la economía no significa necesariamente que haya dejado de interesarse por la política. Puede significar que está evaluando a la política desde otro lugar: por su capacidad para resolver aquello que afecta directamente su vida.

 

Trabajo, ingresos, precios, servicios, posibilidades para los hijos, oportunidades para los jóvenes y perspectivas de futuro aparecen entonces como problemas más cercanos que las disputas internas de los espacios políticos.

 

Incluso el reciente encuentro regional de la Asociación Argentina de Consultores Políticos (ASACOP), realizado en Misiones, tomó como uno de sus ejes precisamente la creciente distancia entre ciudadanía, instituciones y representantes. El primer panel de la jornada estuvo dedicado a la “desafección política” y tuvo entre sus expositoras a la propia Milva Carlino, con una presentación titulada “Cuando la política deja de solucionar: cómo la desafección está cambiando a los electores del NEA”.

 

Todo esto permite formular una hipótesis, pero no todavía una sentencia: quizás la sociedad misionera no se esté desinteresando de la política, sino de una determinada manera de hacer política y de discutir política.

 

La diferencia es sustancial.

 

Una persona puede no seguir la pelea entre dos dirigentes y, sin embargo, tener una opinión muy definida sobre el costo de la energía, los impuestos, el empleo, la salud, la educación, el estado de los caminos, el transporte o las posibilidades de que sus hijos encuentren oportunidades sin tener que abandonar la provincia.

 

Por eso, la pregunta central de esta investigación no es quién está ganando la discusión interna de la política misionera. Es otra: ¿la discusión que ocupa a la dirigencia coincide con la discusión que ocupa a la ciudadanía?

 

Hasta ahora, los datos disponibles muestran indicios de una brecha. No alcanzan para afirmar que existe una “vacancia política” ni permiten concluir que la sociedad esté esperando a un determinado candidato o espacio. Pero sí muestran una distancia que merece ser observada.

 

De un lado está la agenda política: candidaturas, alianzas, internas, rupturas, posicionamientos y movimientos de dirigentes. Del otro aparece una agenda mucho más cotidiana: cuánto alcanza el ingreso, cuánto cuesta vivir, qué pasa con el trabajo y qué posibilidades existen para el futuro.

 

La discusión, entonces, puede resumirse en una pregunta incómoda: mientras la política discute sobre la política, ¿quién está escuchando lo que la gente está discutiendo en su casa?

 

Esa puede ser una de las claves para entender el escenario político que viene en Misiones.